Daniel era un joven estudiante que vivía en Temperley. Su familia lo había abandonado para irse a España por una cuestión de trabajos.
Un día Daniel recibió un llamado de sus padres que le dijeron textualmente: "Antes de que te des cuenta vamos a estar contigo haciéndote compañía". Luego de dos semanas, los padres de Daniel regresaron y prometieron nunca más abandonarlo. Y así fue cómo regresaron felices los tres a vivir a Temperley.
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